¿De verdad necesitas un coche?

Todos los urbanitas deberían preguntárselo

Publicado en: Ahorro y dinero
Es una pregunta que deberían hacerse todos los urbanitas. Es posible que compraras el coche hace años cuando tus circunstancias personales eran diferentes y que ahora ya no lo necesites, o puede que te hayas dado cuenta de que existen otras opciones. Quizás haya llegado la hora de plantearte deshacerte de tu vehículo. ¿Qué ganarías con ello? Para empezar algo de dinero con la venta, un ahorro de miles de euros al año y la conciencia tranquila por haber puesto tu granito de arena en la lucha contra el cambio climático.

En las grandes ciudades el coche se ha convertido en un estorbo más que una ayuda por la dificultad para aparcar, los atascos kilométricos en hora punta, peligro de accidentes, actos vandálicos, etc. A esto debemos añadir los gastos de combustible, seguro, mantenimiento, reparaciones, parking, multas… Haz un cálculo anual. Si no utilizas el coche a diario y existen alternativas viables de transporte en tu ciudad, es posible que te convenga decir adiós a tu coche.

¿Cuáles son las alternativas al vehículo propio?

  • Transporte público: Calcula el tiempo que tardarías en tus desplazamientos más habituales en los diferentes servicios de transporte de tu ciudad (metro, tranvía, autobús).
  • Taxis: Nuestro cerebro siempre encuentra excusas para no llamar a un taxi cuando necesitamos desplazarnos, nos parece demasiado caro. Sin embargo, si hacemos los cálculos es probable que nos salga más a cuenta que un vehículo propio para desplazamientos esporádicos.
  • Coches compartidos: Existen servicios como Respiro en Madrid o Avancar en Barcelona que permiten disponer de un coche cuando lo necesites sin todos los inconvenientes que supone ser propietario.
  • A pie o en bici: Una opción saludable en los casos en que sea posible.

Si estás pensando en comprarte un coche, sopesa primero las ventajas y los inconvenientes. El vehículo privado, y sobre todo nuevo, es una de las inversiones menos rentables que puede hacer una persona. Es posible que no puedas vivir sin coche porque lo necesitas para llevar a los niños al colegio o porque sin él te sería imposible presentarte cada mañana en tu lugar de trabajo. Pero si no es imprescindible para tus desplazamientos diarios, ponte a hacer números y toma una decisión objetiva.