Unas cuantas formas de vencer la timidez

Pongamos que durante un día no te encuentras con nadie conocido. Por la mañana vas a desayunar a un bar, das un paseo por el parque, visitas un par de librerías y tiendas de música y así hasta completar el día. Pero al volver a casa para cenar te das cuenta de que, salvo a la hora de pedir y pagar, no has hablado con nadie en todo el día. Lo más probable es que seas tímido, y esto puede ser un gran lastre.

Seguramente te pasas la vida intentado evitar las interacciones sociales, te escondes cuando ves a alguien conocido para no tener que saludar y te cuesta mirar a los ojos de la gente con la que hablas. En algunos casos, cualquier nimiedad puede convertirse en una pesadilla para un tímido.

Aunque es cierto que la timidez puede deberse a factores genéticos, el nivel de autoestima o la formación de la personalidad durante la infancia y la adolescencia, la causa principal es que no hemos practicado lo suficiente nuestras habilidades sociales. Simplemente nos faltan horas de vuelo tras muchos años evitando cierto tipo de interacciones sociales. Y nunca es tarde para hacer algo a respecto.

Para superar este hándicap proponemos una serie de ejercicios. No pretendas convertirte en una persona extrovertida el primer día, deberás empezar con objetivos modestos según tu grado de timidez. Lo importante es que cada día te obligues a hacer algo que te incomode pero que te sientes capaz de hacer, de esta manera cada vez que superes un desafío habrás subido un poco el listón y tendrás más confianza para intentar algo más osado la próxima vez.

Las ventajas de ser más extrovertido hacen que valga la pena el esfuerzo, ya que tanto tu vida personal como profesional mejorarán notablemente. Además, no tiene por que ser un calvario, si te lo planteas como un juego puede resultar incluso divertido.

Pequeños retos que te ayudarán a mejorar cada día:

  • Mira a tu interlocutor a los ojos (a intervalos, de lo contrario pensará que eres un psicópata).Acostúmbrate a sonreír y mirar a los ojos a la gente que te cruces por la calle. Si las circunstancias son propicias y no resulta forzado, di buenos días o saluda con la cabeza.
  • No desaproveches ninguna ocasión para entablar una conversación. Puedes hablar con la ancianita que espera el autobús, con el quiosquero que te vende el periódico, mientras haces cola en algún sitio, cualquier contexto servirá.
  • Aprende a tomar la iniciativa a la hora de hablar con desconocidos, haz un comentario sobre el tiempo, pregúntale a alguna persona sobre el libro que lleva entre manos, comenta un incidente que acabas de presenciar. No tengas vergüenza, los extrovertidos hacen estas cosas todo el tiempo sin darse cuenta, fíjate y aprende de ellos.
  • Cuando hables con desconocidos intenta no pensar en tu aspecto o en la impresión que le estás causando. Esto hará que te pongas nervioso y dejes de ser natural. No le des mil vueltas a cada interacción al llegar a casa ni te avergüences por haber dicho esto o aquello. Recuerda que la otra persona no está pensando en la impresión que le causaste, sino el la que te causó ella a ti.
  • El tacto es la forma natural de comunicación para el hombre, incluso lo necesitamos para sentirnos bien, pero por convenciones sociales cada vez nos tocamos menos. Cuando estés hablando con alguien prueba a tocarle el codo, o poner la mano sobre su hombro, no lo fuerces, debe resultar natural, observa a otras personas para ver cómo lo hacen.
  • Suéltate con la gente que te rodea. Si te sientes incómodo a la hora de expresar tus sentimientos es hora de empezar a acariciar, a repartir abrazos a diestro y siniestro o a caminar cogido del brazo o de la mano. Esto no tiene por qué tener connotaciones sexuales, puedes practicar con familiares, compañeros de trabajo, amigos, etc.

No basta con realizar cada ejercicio una vez y tacharlo de la lista, se trata de hábitos diarios que debes incorporar a tu repertorio. ¡Suerte y al toro!

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Filed Under: Relaciones Personales

Comentarios (1)

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  1. Lluis dice:

    Me ha encantado este articulo. Especialmente la idea de empezar con “pequeños retos” e ir ganando confianza gradualmente. No nos damos cuenta de lo importantes que son las “habilidades sociales” tanto en el plano personal como en el profesional. En la mayoria de trabajos, puedes ser un genio, pero si no eres un buen relaciones publicas no vas a llegar muy lejos! Para no hablar de la vida personal y las relaciones con el otro sexo…

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